Durante décadas, la vida social siguió un ritmo familiar. Quedábamos con amigos para cenar, celebrábamos acontecimientos importantes reservando mesa en un restaurante y regalábamos vales de comida y bebida como una opción segura y fiable. Una buena comida fuera de casa era la forma habitual de relacionarse, celebrar y mostrar agradecimiento.
Pero en los últimos años, ese ritmo ha cambiado y sigue evolucionando.
Al comenzar el año 2026, hay algo que cada vez está más claro: la gente quiere algo más que una mesa para dos. Las relaciones sociales han ido más allá de la tradicional cena romántica y, en su lugar, hay un creciente interés por momentos significativos, memorables y basados en experiencias. Este cambio no solo está transformando la forma en que pasamos nuestro tiempo juntos, sino también la forma en que hacemos regalos, especialmente en el sector hotelero y de la hostelería.
La naturaleza cambiante de las relaciones sociales
La forma en que nos reunimos hoy en día es muy diferente a la de hace tan solo cinco años. Una combinación de cambios en el estilo de vida, fatiga digital y una renovada apreciación del tiempo bien empleado ha alterado lo que la gente valora cuando se reúne.
Aunque salir a comer fuera sigue siendo importante, ya no es suficiente por sí solo. La gente exige más de sus experiencias sociales. Quieren algo que les resulte intencionado, inmersivo y compartible, algo que cree una historia, no solo un recibo.
Socializar ya no se trata tanto de dónde vas, sino más bien de lo que hacéis juntos.
Este cambio se ha visto acelerado por un creciente deseo de autenticidad y conexión. Tras años de incertidumbre y trastornos, los consumidores están dando prioridad a las experiencias que les ayudan a ralentizar el ritmo, aprender algo nuevo o reconectar, tanto consigo mismos como con los demás.
Las experiencias por encima de las cosas, e incluso por encima de las comidas.
Las tendencias para 2026 muestran un claro alejamiento de los regalos transaccionales y un acercamiento a las compras de lujo basadas en experiencias. Si bien los vales de comida dominaban antes el panorama de los regalos, ahora los consumidores se inclinan por ofertas que se perciben como únicas, bien pensadas y con resonancia emocional.
Esto no significa que la gente esté gastando menos —de hecho, muchos están dispuestos a gastar más—, sino que quieren que su dinero tenga un impacto, no solo sea consumo.
Un vale para cenar se disfruta una vez y se olvida. Una experiencia se convierte en un recuerdo.
Aquí es donde los hoteles y las empresas hoteleras se encuentran en una posición única para desarrollar su oferta de regalos. Con acceso a espacios hermosos, equipos de expertos y una cartera cada vez mayor de servicios de bienestar, ocio y estilo de vida, los hoteles pueden transformar los regalos en algo mucho más ambicioso.
El auge de los regalos «haz algo»
El consumidor actual quiere participar, no solo asistir.
En lugar de regalar una comida, buscan:
Taller de elaboración de coronas navideñas durante las fiestas
Una clase magistral sobre vinos impartida por un sumiller.
Un retiro de yoga o bienestar que ofrece descanso y recuperación.
journey de spa journey como una escapada de un día completo.
Clases creativas o culinarias que despiertan la curiosidad y fomentan la conexión.
Estas experiencias ofrecen algo que los vales de comida a menudo no pueden ofrecer: la sensación de descubrimiento.
Permiten a las personas aprender, participar y conectarse, ya sea con una pareja, un grupo de amigos o incluso con desconocidos con ideas afines. En un mundo en el que muchas interacciones son digitales y fugaces, estas experiencias compartidas se perciben como algo sólido y especial.
La socialización como forma de expresión personal
Otra tendencia clave que está dando forma a este cambio es la forma en que la socialización se ha convertido en una extensión de la identidad personal. Las experiencias dicen algo sobre quiénes somos y qué valoramos.
Regalar un retiro de yoga es una muestra de cariño y bienestar. Una clase magistral sobre vinos sugiere curiosidad y refinamiento. Un taller creativo demuestra consideración e individualidad.
Estas experiencias se perciben como personales, incluso cuando se trata de un regalo, porque se ajustan a las elecciones de estilo de vida y los intereses personales. Esto las hace mucho más atractivas que las opciones genéricas de comida y bebida, especialmente para celebraciones importantes como cumpleaños, aniversarios y días festivos.
¿Qué significa esto para los hoteles y las marcas hoteleras?
Para los hoteles, esta evolución supone una oportunidad, pero también un reto.
Los obsequios en el sector hotelero deben evolucionar al mismo ritmo que el comportamiento de los consumidores. Ofrecer simplemente vales monetarios o para restaurantes ya no es suficiente para destacar. En su lugar, los hoteles deben concebir sus plataformas de obsequios como tiendas de experiencias seleccionadas, lugares donde los clientes puedan explorar, descubrir e inspirarse.
Esto significa:
Crear vales basados en experiencias en lugar de créditos genéricos.
Destacando clases, talleres y eventos de temporada.
Agrupar los servicios de paquetería en escapadas inspiradoras.
Utilizar la narración, las imágenes y el lenguaje para vender la sensación, no solo el producto.
Una clase para hacer coronas de flores se convierte en una tradición festiva. Un día de spa se convierte en un reinicio. Una cata de vinos se convierte en una velada de aprendizaje y risas.
El lujo se está redefiniendo.
El lujo en 2026 no solo significará acabados de primera calidad o precios elevados. En cambio, el lujo se está redefiniendo como tiempo, cuidado, experiencia y exclusividad.
Las personas se sienten cada vez más atraídas por experiencias que les hagan sentir:
Los hoteles ya destacan en muchas de estas áreas, solo tienen que convertirlas en experiencias atractivas y dignas de regalar.
Perspectivas de futuro
A medida que las relaciones sociales siguen evolucionando, también lo harán las expectativas depositadas en los regalos. Los consumidores seguirán alejándose de las opciones predecibles y se decantarán por experiencias que les resulten enriquecedoras, reconfortantes y memorables. Para las marcas del sector hotelero, esta es una oportunidad para marcar el camino: ofrecer regalos que reflejen los valores y los estilos de vida modernos. Porque hoy en día, el regalo más significativo no es solo algo que se consume. Es algo que se experimenta, se recuerda y se quiere comentar mucho tiempo después de haberlo vivido.